Hace unos días lo leí en el periódico “Hoy”, ya anteriormente lo había escuchado por el pueblo, pero son de estas cosas que oyes y que no le das la importancia en su momento que para uno pueda tener, pero cuando lo ves escrito en las páginas de un periódico es ya como la confirmación de que el hecho se ha producido.
Me vienen a la memoria según voy leyendo, datos, fechas y anécdotas ocurridas en el interior de sus dependencias, porque además “Tegamar” ha sido contemporánea al desarrollo de mi juventud y a la de los de mi generación y tengo la extraña sensación de que con el fin de la existencia de “Tegamar”, llega también el fin de la juventud y como me imagino, abren otros locales y garitos de todo tipo que se vuelven a poblar de la juventud de ese momento y que también sus vidas discurrirán paralelas.

Vengo a comentar esto, porque cuando “Tegamar” abrió sus puertas, yo tenía alrededor de 20 años, o no los habría cumplido todavía, con lo cual era el tiempo en los que empezabas a descubrir otros tiempos que pasados los de la niñez, se convierten en los más intensos de tu vida, los veinte años de las personas y que te los comes y bebes con voracidaz.
Yo vivía como desde hacía años fuera de Alburquerque, pero como siempre, pasaba allí mis vacaciones tanto de verano como semana santa y navidad. Vi por tanto, la demolición del viejo “casino de los señores” que se encontraba en el mismo lugar que hoy ocupa el edificio de “Tegamar”, estuve al tanto de la polemica que se formó por aquellos días en torno al descubrimiento del lienzo un una parte de la muralla y que volvieran a dejar construir sobre ella y sobre todo vi aparecer la figura de un hombre que yo no había conocido hasta entonces que era Martín Bargón. Un hombre fuerte y con bigote que con el paso de los años fui conociendo mas a menudo, puesto que cada vez que volvía por Alburquerque yo siempre visitaba su local y allí estaba él, con su inconfundible figura y que siempre a partir de una vez que alguien nos presentó, me estrechaba su mano con fuerza y mostraba un saludo sincero y generoso.

Hemos pasado muchas horas los de nuestra generación como ya digo entre sus paredes, tanto en la cafetería, como en la discoteca. Allí siempre terminábamos la noche y de allí para casa o para donde fuera. Año tras año y parece que no pasan núnca, pero ahí van y poco a poco transcurre tu vida al compás del local.
Recuerdo algunas anécdotas ocurridas en “Tegamar”, pero sin duda hay unos momentos en los que siempre viene a mi memoria Martín, que era cuando estaba de moda celebrar los bingos en las discotecas y para no ser menos, por supuesto Martín que era un hombre viajado y estaba siempre al tanto de lo que se hacía por locales de todo el país, celebraba también “Tegamar” su bingo a mitad de la noche. Se encendían las luces blancas del local y la inconfundible voz de Martín, cantaba los numeritos que iban saliendo del bombo de plástico del jueguecito ese de la lotería que mas de uno hemos tenido en casa y cuando llegaba a ciertos números, Martín hacía el correspondiente comentario sobre algún número en cuestión que a él le llamaba la atención por algo. Así que cuando llegaba el 15, Martín decía…”la niña bonita”, cuando llegaba el 22…”los dos patitos”, cuando llegaba el 69… y aquí ponía especial énfasis y decía aquello de…”bonito número” y después proseguía hasta que finalizaba el sorteo y repartía el premio de cada día, que esto si que no recuerdo lo que era, pues reconozco que a mi núnca me toco uno de aquellos premios que cada noche repartía.

Con el tiempo, Martín se fue de entre nosotros y allí quedó siempre Gabina que mantuvo aquello funcionando y trabajando como una leona hasta llegar a hoy en día en el que ha llegado también su jubilación y por tanto al no tener continuidad por parte de la familia ha echado el cierre.
“Tegamar” en los últimos tiempos se había convertido en un referente para gran cantidad de jovenes que asisten todos los años al multitudinario “Contempopranea”, porque era típico acabar las noches de los conciertos en este recinto desayunando unas tostadas conocidisimas en toda España debido a que muchos de estos asistentes lo han comentado en los diferentes foros de opinión al respecto, que eran denominadas “catalanas”, por aquello de que (como se puede observar en la foto superior), iban untadas de “pa amb tomaca” y lonchas de exquisito jamón íberico de la zona servidas con generosidad. La noche se fundía con el día y poco a poco se iba dispersando para dejar paso a la luminosa mañana como decía alguna letra de uno de “mis” grupos, “Triana” y el jáleo de los vencejos sobrevolando la plaza, dejaba paso a una tranquila mañana de un mes de julio cualquiera en los últimos años.

No quiero extenderme más con la nostalgia pero creo que los que me puedan leer en este post, si han tenido estas vivencias, me imagino sentirán ese nudillo ahí, que ve pasar el tiempo y no nos damos cuenta.
Personalmente me gustaría que alguien se hiciera cargo del negocio y este sitio continuara con sus puertas abiertas ya que es un referente de Alburquerque y sin él la plaza quedará oscura aúnque se ilumine de nuevo con luces azules, como siempre que cierra un negocio de estos y su gran local es aprovechado para abrir una sucursal bancaria en el que guardar “nuestros” dineros y deudas.
Me gustaría si alguien lee este post que mandéis vuestros comentarios sobre que os ha parecido el cierre de “Tegamar” y de paso si queréis relatar alguna de vuestras vivencias allí.