Durante el transcurso del “XIV Festival Medieval villa de Alburquerque” que se celebrará entre los días 10,11,12, 17 y 18 del mes de agosto, Ab-el-alqurq va a llevar a cabo dos contadas de aproximadamente una hora de duración, en el interior de la Puerta de Valencia para lo que se acondicionará dicho recinto de tal forma que el público asistente pueda disfrutar escuchando los cuentos de la mejor forma posible.

Las contadas están programadas para la tarde del Viernes 17 a las 18.30 horas y en la mañana del Sábado 18 a las 13.00 horas.

Dicho recinto será cortado en la parte más próxima a la Avda. Aurelio Cabrera por lo que no se podrá acceder al mismo por esa calle, si bien se podrá observar desde la valla puesto que no se tapará ese fondo. El acceso será por la parte interior, es decir desde la carretera del castillo y el público asistente podrá tomar asiento en el interior del recinto “pacas” de paja que se acondicionarán en los laterales, suelo a partir de un punto y en las escalinatas del interior de dicha puerta.

El repertorio de cuentos estará compuesto de romances medievales interpretados e incluso revisados en tono de humor, cuentos originales de los reinos de Ab-el-alqurq donde se producen toda clase de situaciones surrealistas y absurdas, asi como otros cuentos de diferentes autores. Los cuentos serán para público mixto, es decir que iran mezclados infantiles y adultos, si bien los de adultos son de facil comprensión para niños a partir de 5-6 años.

Los horarios son como dice el programa del festival, orientativos, pudiendo sufrir modificación si previo aviso por necesidades del programa.

Una vez, en el lugar más hermoso del universo, vivía un niño llamado Sueño, el cual anhelaba crecer y conocer otros mundos.

Sueño, se entretenía por allá arriba, por las nubes, jugando y jugando todo el día.

Un día, Sueño se dio cuenta de que él no crecía como crecían sus amigos; además, empezó a sentirse muy débil y, poco a poco, perdió sus ganas de jugar.

De pronto, llegó un mensajero que llevaba consigo un maletín muy especial, el cual contenía alimentos para fortalecer y hacer crecer a Sueño.

Desde el mismo instante en que aquel mensajero llegó, Sueño empezó a sentirse mejor y mejor, ya que cada día aquel mensajero lo alimentaba con aquellos manjares.

Muchos caldos de constancia con fuerza, platos muy nutritivos de voluntad y trabajo, postres hechos a base de paciencia, fantásticos jugos hechos con decisión…y, lo más importante, tratándolo con mucha confianza.

Sueño creció y creció y llegó a dejar de ser Sueño para convertirse en Meta, y claro que siguió jugando, pero ya no por las nubes, sino aquí en la tierra, conociendo cada vez más mundos, como la felicidad y la satisfacción. Y un buen día Meta dejó de ser Meta y se transformó en Realidad.

Cavando, para montar un cerco que separara mi terreno de el de mi vecino, me encontré enterrado en mi jardín, un viejo cofre lleno de monedas de oro.

A mi no me interesó por la riqueza, me interesó por lo extraño del hallazgo, nunca he sido ambicioso y no me importan demasiado los bienes materiales, pero igual desenterré el cofre.

Saqué las monedas y las lustré. Estaban tan sucias las pobres…

Mientras las apilaba sobre mi mesa prolijamente, las fui contando…

Constituían en sí mismas una verdadera fortuna. Solo por pasar el tiempo, empecé a imaginar todas las cosas que se podrían comprar con ellas.

Pensaba en lo loco que se pondría un codicioso que se topara con semejante tesoro. Por suerte, por suerte…no era mi caso…

Hoy vino un señor a reclamar las monedas, era mi vecino. Pretendía sostener en un miserable que las monedas las había enterrado su abuelo, y que por lo tanto le pertenecían a él.

Me dio tanto fastidio que lo maté…

Si no lo hubiera visto tan desesperado por tenerlas, se las hubiera dado, porque si hay algo que a mí no me importa son las cosas que se compran con dinero, eso sí, no soporto la gente codiciosa…

Jorge Bucay