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El viernes 11 de enero, estuvimos contando nuestros cuentos para adultos en el café “La fláuta mágica” de Madrid. Este café es uno de los sitios de referencia en el mundillo de los cuentos en bares desde hace años y que por tanto tiene una programación estable con su propio cartel de cuentacuentos, monólogos y cantautores que con periodicidad van pasando por su escenario.
Dentro de esta programación van pasando además grupos o narradores invitados que no son de los habituales en el local y por tanto nosotros esta vez hemos ido como invitados por primera vez desde que iniciamos nuestra andadura en el mundillo de la narración de cuentos.
La sesión daba comienzo a partir de las 21?30 horas por lo que nos fuimos presentando en el local a eso de las nueve de la noche y allí nos fuimos encontrando a algunos de los amigos que han estado con nosotros desde nuestros comienzos. Allí estaban gente como nuestra incondicional Mónica acompañada de Cristina Peláez y Pedro Bazo, ellos son en parte también gente de “La Trupé”, ya que estaban en aquella primera quedada de “en ca Amalia” por enero del pasado año cuando decidimos salir a las tablas.

Una vez llegado el momento de empezar y acompañado de los acordes de “cuéntame un cuento” de los “Celtas Cortos”, como tiene costumbre el café de anunciar el comienzo de la sesión de cuentacuentos, subió Raúl al pequeño escenario y presentó el grupo enfundado como todos los componentes del grupo esa noche en las negras camisetas que había traído Laura con la imágen las caretas en blanco.
El primero en contar fue Manolo dando comienzo con un cuento sobre la identidad de unos extraños pueblos que él conoce y poco a poco el hielo se fue rompiendo y la gente entrando en ambiente.
Seguidamente, subió al escenario Laura y todavía siguió llegando gente al local para unos minutos después entrar definitivamente en el ambiente crucial de la contada y en el que es de reseñar, como te escucha la gente en “La fláuta”, porque a pesar de ser un bar y con todos los inconvenientes que esto conlleva en cuanto a la atención a prestar por parte del público, en “La fláuta” , la gente escucha, sobre todo los que se encuentran sentados en las mesas, que incluso al llegar al local y se está contando un cuento, se esperan a que se termine para sentarse en las mesas.

Después subió Raúl a contar su cuento de estar primera parte y posteriormente lo hizo Nacho para seguidamente dar paso a un pequeño descanso. Pasados unos minutos, dió comienzo lo que fue la segunda parte de la sesión y siguiendo el mismo orden fuimos subiendo hasta que llegado el momento de subir Raúl el segundo de sus cuentos, no pudo hacerlo por imperativos de local que incidió en que tenía que finalizar la contada no dando margen para seguir con la misma. Este fue quizás el puntillo negro en cuanto la presencia en este local, ya que de haber comenzado la contada en su tiempo, seguramente habría dado tiempo a realizarla completa, ya que normalmente esto lo llevamos estudiado con respecto a la duración de los temas de cada uno de los componentes que van a contar ese día.
Una vez dicho esto, queremos decir que para nosotros ha sido una grata experiencia el estar en este local y al que esperamos volver en alguna otra ocasión y que por supuesto le deseamos larga vida ya que por desgracia este tipo de locales escasean por todas latitudes y al que desde estas páginas deseamos que siga como siempre.
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