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Imagen tomada durante la sesión de cuentos en la puerta de Valencia durante la mañana del Sábado.

En la foto superior restos de la copiosa cena ofrecida por la escuela taller en el claustro del convento de San Francisco.

Los postres supusieron el broche final a la suculenta y copiosa cena.

Buena recreación en el claustro del convento de San Francisco donde los asistentes pudieron disfrutar de buenas viandas aparejadas como dicen el romance de los siete infantes de Lara, …”hallaron las mesas puestas, viandas aparejadas…”

Durante la noche del viernes se celebran las cenas de los vecinos en las que estos se reunen en medio de la calle de la que todos han participado en su decoración y degustan exquisitos platos preparados por ellos.

Los vecinos se prestan a cenar en la calle de El Pilar.

Los preparativos previos a la cena que se lleva a cabo en las laderas.

Ambiente en los puestos del mercadillo medieval de la noche del Sábado en las laderas.

El palenque de torneos empieza a llenarse de asistentes.

El ambiente el Sábado por la noche es impresionante.

Jovenes alburquerqueños preparados para participar en el torneo que se va a llevar a cabo en el palenque.

Los participantes en el torneo que represantan a caballeros de Castilla y del vecino reino de Portugal.


Durante la celebración del torneo, uno de los momentos más esperados por el público es el de la lucha a caballo.

El festival lo hacen posible la participación popular, las familias enteras que han pasado esta costumbre de padres a hijos, muchos de los cuales han nacido, han vivido sus primeros años vestidos de medievales desde muy chiquititos y cuando han sido mayores han ido tomando el testigo en muchos casos de sus padres que por unos motivos u otros han dejado de participar.

